viernes, 27 de marzo de 2015

Día 27. Una fotografía.

Ella lo amaba, se le nota en la cara. Él...
Una imagen dice más que mil palabras y ésta te delata.

Ella lo amaba y lo entregó todo, mientras él... Bueno, él recibía. Y él nunca entregó no por miedo al dolor, sino porque no quiso; nunca le nació.
Ella con los ojos vendados entregó su corazón, y quizá siempre lo supo. Quizá siempre supo que arriesgaba demasiado a lo que recibiría, pero no hizo caso a su sentido común.

Ella ya no sabe qué siente hacia él; él no es el hombre de antaño. 
Ella ya no sabe qué hacer, y él... Bueno, a él le gusta la pizza.

sábado, 14 de marzo de 2015

Más cosas sin sentido.

Le hablo al vacío y el viento me responde, con lo que sólo logra asustarme. Por la noche me siento y pareciese ser el momento donde las constelaciones me cuentan sus historias para que las escriba. Me gusta la noche -que es mi mejor momento-, pero no la oscuridad, ¡qué irónico! Es como querer nadar sin mojarte... ¡Imposible (y tonto)! Y eso extrañamente me recuerda a ti y no preguntes que no sé. 

Me gusta cómo escribía sobre la noche y apareciste no tan entre líneas, que es más raro aún porque nunca antes hemos compartido una Luna. Y la verdad siento que sólo escribo palabras al azar pero me gusta mucho porque se ven tan bien juntas. Como tú y yo. Y allí vas de nuevo. Rayos, estoy riendo mucho al escribir esto porque sólo escupo letras y parecen tener sentido. ¿O no? Ya no sé ni qué cosas digo. Creo que ya estoy divagando, como tú, esa vez que... ¡No! Ya no te metas aquí. En verdad, río mucho. Esto de lanzar palabras me divierte. Viento. Isla. Constelaciones. Tierra. Osos. Reloj.

Búscate por aquí si quieres.


***

Ah, estos últimos meses *suspiro*. 
Tan solo permítaseme decir que 2015 me está gustando tanto.